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Las máscaras se convertirán en un símbolo

Usada como si de un uniforme se tratara, nos tranquiliza al hacernos sentirnos protegidos. Pero también está el deseo de destacar. La mascarillas se convierte en una barrera entre nosotros y el mundo, y nos protege ocultando emociones, pero al mismo tiempo comunicando algo.

Como ya sucedió en la pandemia de 1918, cuando se adoptó la mascarillas ampliamente como protección contra la gripe española, la máscara se convierte en un fenómeno global. Las imágenes de la época dan testimonio de que ya había sido aceptado rápidamente por todos como un accesorio diario.

Por lo tanto, a lo largo de la historia, la mascarilla ha mantenido no solo un uso práctico, sino que ha asumido, precisamente para ser una expresión de comportamiento colectivo, también un fuerte valor simbólico que expresa misterio, seducción, solidaridad, protesta, estado de ánimo. De un simple accesorio protector se ha convertido fácilmente en un fenómeno de moda.

El término moda, además, deriva del modo latino, que significa manera, precisamente se decía para indicar uno o más comportamientos colectivos. Representando, siglo tras siglo, con nuestros cambios en nuestra sociedad, la moda, por lo tanto, no ha tardado en expresarse a través de este pequeño accesorio, transformándolo así en un "must-have", a través del cual reflejar el estilo, la identidad de uno en tiempos de pandemia.

Con la explosión mundial de Coronavirus, que ha detenido el consumo en todas partes y ha creado la necesidad de producir cantidades de productos de salud específicos, muchas compañías de moda han comenzado a convertir su producción para fabricar dispositivos de protección, y adecuarlos a los comportamientos y exigencias del mercado.

Ha sido en los meses de Abril y Mayo del 2020 cuando, aprovechando el tirón del uso de las mascarillas higiénicas, empresas de moda, marcas y diseñadores de todo el mundo han comenzado a diseñar y producir mascarillas. En este sentido, la producción de mascarillas también representa una oportunidad de trabajo e ingresos extras en el momento de la pandemia en que "trabajo" e "ingresos" escasean, ya que la producción mundial se estanca, y esta linea de trabajo puede ayudar a apoyar a una empresa, reiventándose.

En esta transición de una herramienta sanitaria a un accesorio de moda, la mascarilla se transforma en otra cosa: como cualquier otro accesorio (zapatos, bolsos, fulares, bufandas...), se convierte en un símbolo no solo de salud o preocupación social, sino también de identidad, tarjeta de presentación de quien lo lleva, siendo un portavoz de distinción.

En las redes sociales y en las tiendas de venta online, aparecieron mascarillas de todo tipo: mascarillas serias o lisas que sugieren "Voy a trabajar", mascarillas brillantes y bordadas que sugieren "Voy a una fiesta", mascarillas de boda o con logo, y máscaras, prácticamente, para cada estado de ánimo y comportamientos.

Para nosotros, las empresas, es la posibilidad de producción, desarrollo y venta. Lo que es seguro es que el diseño y la producción de este accesorio anticipan todos los problemas de la "moda post-epidémica": creatividad, diseño, tejidos técnicos y el uso de nuevas tecnologías, como lo demuestran algunas iniciativas que han surgido en todo el mundo.

Como en la India también en China y en muchos otros países asiáticos, la producción de mascarillas se ha multiplicado exponencialmente ofreciendo a los consumidores objetos de todo tipo, desde los extremadamente lujosos hasta los impresos o con logotipos para la generación de los millennials.

Entre las muchas propuestas de empresas y marcas, solo unas pocas se proyectan realmente en un futuro próximo y se conciben perfectamente. Las empresas que sepan combinar la higiene, la precaución y la moda serán las que sobrevivan. El resto de venta de mascarillas serán volátiles, las que encajaron en un mercado de demanda ofreciéndo la oferta necesaria.

La mascarillas que sobreviva será una máscara reutilizable, compuesta de un tejido que, aunque es lavable, mantiene sus propias características, y un filtro Tnt para ser reemplazado diariamente, y que la misma empresa proporcione.

La mascarillas de moda se compone de una cáscara de algodón hipoalergénico que permanece en contacto con la piel. También debe ser elegante y de diseño simple, desarrollandose a mano, o gracias al software 3D avanzado para que se adapte perfectamente a cada rostro: hombre, mujer y niño.

La tecnología en general será la que juege un papel creativo en nuestras vidas, ahora más que nunca. Obviamente será parte integrante de un modo de la presentación de productos y colecciones. Búsqueda de nuevos materiales, estrechamente vinculada a las nuevas exigencias de sostenibilidad, y de creatividad, son la llave para comenzar la etapa post-pandemia.

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